Etiquetas: Biología, Veterinaria, Zoología
Insertar vídeo:Con la llegada de la primavera, los miembros de la Sociedad para el estudio de las Aves Rapaces suben al monte cada fin de semana en busca de alimoches. Estos pequeños carroñeros de la familia de los buitres vuelven de África en el mes de febrero para anidar en nuestra tierra. Cada pareja pone dos huevos, aunque, en la mayoría de los casos, tan sólo uno de ellos sale adelante. Una de las tareas de esta ONG es hacer un seguimiento de la reproducción de los alimoches, para saber si las poblaciones se mantienen. Y es que el alimoche es una especie en peligro.
Iñigo Zuberogoitia debe descolgarse por esta roca de la peña de Mugarra y descender hasta el nido. La operación debe durar el menor tiempo posible; mientras haya humanos cerca, el alimoche no se acercará al nido y no alimentará al pollo.
Desde abajo, le hacen llegar una bolsa de goma para que introduzca en ella el pollo de alimoche.
Los pollos se anillan al cumplir aproximadamente 50 días de vida. Aún no saben volar, pero ya cuentan con el tamaño suficiente para permanecer un rato fuera del nido.
Iñigo Zuberogoitia; SEAR: Seguimos un protocolo con todas las especies: un anillo de color en una pata y un anillo oficial de Aranzadi en la otra.
Las anillas de lectura a distancia son unas anillas amarillas en el caso de los buitre y los alimoches. Con esas anillas, luego, las aves se pasean por el resto de España, Europa o África. Entonces, si alguien las ve con el telescopio o con las fotos (...), nos remite ese control y vamos haciendo una historia de los movimientos de estos animales.
Empezamos a tomar medidas, primero de los tarsos.
El crecimiento se mide con las primarias. Le medimos la número 8 y la número 7, y también la cola. Luego le medimos el pico y la cabeza-pico, y el peso, obviamente, para ver si está en buen estado de salud y si va creciendo de acuerdo con las medidas del resto del cuerpo.
Se están cogiendo todas esas medidas y también muestras de sangre, para sexarlos con el ADN y ver si alguna de estas medidas va a servirnos en el futuro para saber si es macho o hembra.
Finalmente, devuelven el pollo al nido. Gracias a la información que acaban de obtener, realizan un seguimiento exhaustivo de las poblaciones de alimoches de Bizkaia. No sólo eso: todos estos datos sirven para conocer los problemas que amenazan a la especie. Y es que, para salvar al alimoche, hay que saber mucho más sobre él.
Iñigo Zuberogoitia; SEAR: En realidad, no sabemos nada de los bichos. Lo que estamos haciendo es incrementar nuestros conocimientos, y que éstos nos permitan aplicar medidas adecuadas para la conservación. Intentamos asesorar a la gente que puede tomar las medidas para conservar, en este caso el alimoche, en un futuro.
La Sociedad para el Estudio de las Aves Rapaces se creó en el año 1999. Además del alimoche, estudian otras muchas especies, como el buitre leonado o el halcón peregrino. Algunos de los miembros de esta ONG son biólogos; otros, aficionados. Todos, voluntarios.
Iñigo Zuberogoitia; SEAR: La idea es que en un futuro podamos conseguir alguna financiación para utilizar técnicas como los transmisores satélite por GPS, o avances más modernos, como las técnicas de videovigilancia, que es algo que ya se está llevando a cabo a nivel global, y aquí estamos en el precámbrico. En el País Vasco, siento mucho decirlo, estamos allí por la punta de atrás en cuanto a investigación de la fauna y el medio ambiente.
A finales de agosto, los alimoches vuelven a África con sus anillos en las patas. Si todo va bien, regresarán el año que viene a aumentar sus familias.
Copyright © 2008 Elhuyar Fundazioa | Aviso legal